Dr Gonzalo E. Díaz Murillo  

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Peligros e inconvenientes de las inyecciones

Ya son varios los pacientes que se han quejado por los problemas y peligros a que se someten cuando los médicos les formulamos inyecciones para tratamientos ambulatorios, es decir, por fuera de las instituciones de salud que atienden pacientes internos, que son la gran mayoría.

Aunque los médicos independientes procuramos siempre lo mejor para nuestros pacientes, cada día debemos tener más cuidado al formular medicamentos inyectables, que son los que mejor se absorben y los más efectivos.

Infortunadamente las ventajas de los medicamentos inyectables se ven opacadas por un peligro muy grave y que corresponde a la aplicación de la inyección, pues no son pocos los enfermos que presentan importantes efectos secundarios manifestados principalmente en infecciones, abscesos y lesiones de nervios periféricos a causa de inyecciones mal aplicadas, ya sea por hacerlo en el lugar equivocado, o por no tener la asepsia requerida.

Debido a las legislaciones laborales de países como Colombia tendientes a acabar con el Empleo por las restricciones y dificultades que interponen para la libre contratación, muchas Droguerías se han visto en la necesidad de contratar en outsourcing servicios de mensajeros para enviar los medicamentos a domicilio. Ello hace que no haya control en la inyectología a domicio.

Quienes aplican inyecciones requieren entrenamiento e instrucción adecuados pues de otra forma pueden ocurrir complicaciones, incluso mortales. Esto no es exageración pues muchos medicamentos pueden producir reacciones alérgicas, que cuando son muy fuertes (anafilácticas), sin atención inmediata y adecuada pueden ocasionar la muerte.

Algunos pacientes se quejan de que quienes les envían para aplicarles las inyecciones son simples mensajeros con moto, con las manos muy sucias y sin ningún carnet o certificación que garantice que al menos están entrenados para colocar inyecciones.

Ello ha originado que los médicos independientes limitemos el uso de medicamentos inyectables y los reservemos a casos en donde su aplicación tenga las garantías adecuadas.

Naturalmente esto impide aprovechar las bondades de los medicamentos inyectables, pero considerando los graves riesgos a que son sometidos los pacientes y sopesando  las ventajas de los inyectables, es obvio que no podemos someter a tales riesgos a nuestros pacientes y deberemos buscar alternativas de administración oral.

Aconsejamos solicitar tratamientos no inyectables cuando ello sea posible (casi siempre lo es), pues además de tener muchos menos riesgos los medicamentos orales, la administración es más confiable pues los horarios son simples de cumplir, cosa que no sucede con los medicamentos inyectables.