Peligros e inconvenientes de las inyecciones
Ya son varios los pacientes que se han quejado
por los problemas y peligros a que se someten cuando los médicos les
formulamos inyecciones para tratamientos ambulatorios, es decir, por fuera de las instituciones de salud que atienden
pacientes internos, que son la gran mayoría.
Aunque los médicos independientes procuramos siempre lo mejor para nuestros pacientes, cada
día debemos tener más cuidado al formular medicamentos inyectables, que son los que mejor se absorben y los más
efectivos.
Infortunadamente las ventajas de los
medicamentos inyectables se ven opacadas por un peligro muy grave y que
corresponde a la aplicación de la inyección, pues no son pocos los enfermos
que presentan importantes efectos secundarios manifestados principalmente en
infecciones, abscesos y lesiones de nervios periféricos a causa de inyecciones
mal aplicadas, ya sea por hacerlo en el lugar equivocado, o por no tener la
asepsia requerida.
Debido a las legislaciones laborales de países como
Colombia tendientes a acabar con el Empleo por las restricciones y dificultades
que interponen para la libre contratación, muchas Droguerías se han visto en la necesidad
de contratar en outsourcing servicios de mensajeros para enviar los medicamentos a domicilio.
Ello hace que no haya control en la inyectología a domicio.
Quienes aplican inyecciones requieren
entrenamiento e instrucción adecuados pues de otra forma pueden ocurrir
complicaciones, incluso mortales. Esto no es exageración pues muchos
medicamentos pueden producir reacciones alérgicas, que cuando son muy fuertes (anafilácticas),
sin atención
inmediata y adecuada pueden ocasionar la muerte.
Algunos pacientes se quejan de que quienes les
envían para aplicarles las inyecciones son simples mensajeros con moto, con las
manos muy sucias y sin ningún carnet o certificación que garantice que al menos
están entrenados para colocar inyecciones.
Ello ha originado que los médicos
independientes limitemos el uso de medicamentos inyectables y los reservemos a
casos en donde su aplicación tenga las garantías adecuadas.
Naturalmente esto impide aprovechar las
bondades de los medicamentos inyectables, pero considerando los graves riesgos a
que son sometidos los pacientes y sopesando las ventajas de los inyectables, es obvio que no podemos someter a tales riesgos a
nuestros pacientes y deberemos buscar alternativas de administración oral.
Aconsejamos solicitar tratamientos no
inyectables cuando ello sea posible (casi siempre lo es), pues además de tener muchos menos
riesgos los medicamentos orales, la administración es más confiable pues los
horarios son simples de cumplir, cosa que no sucede con los medicamentos
inyectables.
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