Cuando usted respira en Bogotá, el aire que inhala es el que
usted ve en la foto y contiene los siguientes venenos:
Partículas de materia en suspensión
Dióxido de azufre
Oxidos de nitrógeno
Monóxido de carbono
Compuestos volátiles orgánicos
Plomo
Estos venenos son producidos por todos los vehículos que
expulsan humos visibles por sus escapes, y que no correspondan a vapor de agua.
El Transmilenio no es una excepción y de hecho es uno de los mayores
contaminantes de Bogotá, y próximamente de las ciudades que adopten su uso.
A continuación, los efectos de estos venenos en su organismo
por exposición prolongada, por ejemplo, si usted reside en Bogotá.
Compuestos volátiles orgánicos: Irritación en
ojos, nariz y garganta; dolor de cabeza, nauseas, pérdida de la
coordinación. A largo plazo se sospecha que produzcan daño hepático y en
otros órganos del cuerpo
Plomo: Daño en el sistema nervioso, problemas
digestivos, cáncer. Es muy peligroso su efecto en niños pequeños
Oxidos de nitrógeno: Aumenta la susceptibilidad de
los niños a enfermedades respiratorias durante el invierno
Monóxido de Carbono (CO): Al combinarse con la
hemoglobina reduce la cantidad de oxígeno que pasa a la sangre desde los
pulmones. Al unirse con otras proteinas afecta la función del cerebro y del
sistema cardiovascular, así como el desarrollo del feto. Reduce la
concentración mental, los reflejos, origina confusión y adormecimiento
Dióxido de azufre (SO2): Se produce por la
combustión de combustibles fósiles como gasolina y ACPM (los combustibles
colombianos son reconocido smundialmente por su pésima calidad y alto nivel
contaminante). Es el causante de la lluvia ácida y causa enfermedades
pulmonares, fatiga y dificultad respiratoria
Partículas de materia en suspensión: Corresponden a
polvo, vapor de agua y vapores irritantes, humo. EL plomo hace parte
de estas partículas, así como níquel, arsénico. Producen daño pulmonar y
naturalmente problemas respiratorios.